El machismo y el marianismo son temas de actualidad en mi práctica diaria como psicoterapeuta de la comunidad Latina. Los roles de género son sensibles por naturaleza, y a pesar de que los Estados Unidos tiene una historia rica en explorar el significado de sexo, identidad de género, y orientación sexual, la exploración de estos temas en culturas Latinas están todavía de alguna manera menos representados. Afortunadamente, hay algunos psicoterapeutas que investigan la intersección de sexo, género, identidad y orientación sexual en relación a la cultura, esos investigadores admiten que algunos temas son incluso mas complejos en la cultura Latina. Yo no soy uno de ellos y esta entrada es un humilde comentario, lo que si puedo decir es lo siguiente: En los 20 años que he trabajado como facilitador de academias de padres, el tema de roles de género es doloroso cada vez que lo abordamos. Por favor, perdona si alguna de estas ideas te parecen anticuadas. No estoy de acuerdo con todas las tradiciones, y creo que asociar algunas cualidades con femineidad y otras con masculinidad es una gran controversia. Muy bien … si sigues leyendo después de ésta advertencia, entonces vamos a divertirnos. Es como aventarse al agua helada, así que aquí vamos!

Ser un hombre honorable (macho) y una mujer virtuosa (marianista) pueden ser considerados arquetipos en las tradiciones Mexicanas. En la tradición Nahuatl, macho era el hombre que se ganaba el respeto y la confianza de su comunidad. Jerry Tello, un consejero espiritual Latino, afirma que un verdadero macho demuestra altos estándares éticos y morales. De acuerdo con Tello, los verdaderos machos se apegan a los códigos de honor de nuestros ancestros, evitan la violencia en todas sus formas, y protegen sus familias y comunidades. Me recuerda a la película “Hermano Oso”, donde la abuela ofrece la ceremonia en honor a Kenai, quien se ha convertido en hombre después de su sagrado peregrinar al estilo Nativo Americano. De igual manera, de acuerdo a la tradición Nahuatl, un hombre joven se convierte en un hombre (un macho) solo después de su peregrinaje sagrado, ayudado algunas veces por los hombres mayores de su comunidad.

La palabra marianista se deriva de María, la Virgen, quien es la Diosa de la cultura Latina. Una marianista irradia la pureza, el cuidado, y el amor que la Virgen María ofreció al mundo. Se espera de la mujer que exhiba altos estándares morales. Son educadas para ser el centro de la familia y para tomar las decisiones principales en lo que se refiere a salud, finanzas, y las relaciones de la familia con otros. Deben demostrar que son capaces de sacrificar su propio interés por el bienestar de la familia y la comunidad. Una marianista es una mujer que es fuerte y respetada, capaz de dar y recibir consejos de su pareja. Lo que me viene a la mente mientras escribo esto son las ceremonias indígenas en las cuales participé en México, donde las mujeres son tan parte del ritual como los hombres. Ser un macho o una marianista en el lenguaje tradicional Mexicano era bien visto. Era una señal de ser un ejemplo de conducta para la comunidad, sinónimo de verdadera masculinidad o femineidad. En mi opinión, mientras estos arquetipos indígenas han sido tradicionalmente asociados con los roles masculino y femenino en la cultura Mexicana, las cualidades de macho y marianista pueden estar presentes en todas las personas independientemente de su sexo, género, u orientación sexual. Como yo lo veo, las palabras machismo y marianismo, son sustantivos usados para describir la distorsión de estos arquetipos. Un hombre machista es el que toma ventaja de su posición del poder que le fue dado por ser hombre. Un machista toma su rol al extremo y controla la familia solo por el hecho de ser el proveedor. En el presente, no hay mucho entrenamiento en el código de honor de nuestros ancestros. Al aculturarse a este país las familias inmigrantes, sus jóvenes varones tienen menos personas mayores con experiencia y conocimiento que sirvan de modelo en su crecimiento personal. Es entonces conductas como la agresión o esconder los propios sentimientos pueden emerger como respuestas disfuncionales a la discriminación y al maltrato que la mayoría de los inmigrantes reciben a su llegada.

La palabra marianismo representa la suma de características que una mujer debe tener si desea ser pareja de un machista. Una mujer que se relaciona al estilo del marianismo es la que es religiosa al extremo, ve cualquier actividad sexual como un pecado, y renuncia completamente ( o al menos pretende renunciar) a su poder cuando se encuentra con su pareja, especialmente en público. Chaney fue la primera en sugerir la palabra marianismo en 1973, en los tiempos cuando las mujeres eran calificadas santas o prostitutas sin cabida para términos medios. Desde entonces diferentes investigadores han estudiado el marianismo. Puedes encontrar una explicación más completa en el libro: La paradoja de María: Cómo la Hispana puede fortalecer su autoestima sin abandonar sus tradiciones (1996, G. P. Putnam).

Son el machismo y el marianismo patrones en extinción? No realmente, o tal vez solo para los que vivimos en sociedades que promueven la equidad de género. Ciertamente el Internet y otros medios de comunicación ayudan a informarnos acerca de otras formas de “ser”, pero los patrones son intrínsecamente resistentes. Con frecuencia observo en mis clientes nuevos modelos de relaciones basados en los mismos viejos patrones. Por ejemplo, veo hombres y mujeres que ahora usan iPhones and Facebook pero conservan los mismos patrones heredados de sus padres en sus nuevas relaciones.

Para explicar esto mas claro, describiré una cliente imaginaria llamada Marcela. Marcela creció en los 80s en una casa donde su padre se negaba a lavar los platos o su ropa, él nunca cocino o participo en los quehaceres del hogar. El decía que eso era trabajo solo de mujeres. Según él, el y otros hombres de la familia debían de ser servidos. Aun así, el padre de Marcela era considerado un hombre responsable porque era el proveedor económico. Marcela no tuvo la oportunidad de jugar con su padre o disfrutar su compañía, pero el estuvo presente durante su niñez. Su madre era una ama de casa, quien se sentaba a la mesa sola después de que todos habían comido. La madre de Marcela nunca fue a un viaje ella sola o con sus amigas porque siempre estuvo atenta a las necesidades de la familia.

Vayamos ahora al 2012 . . . Marcela ahora esta casada y con hijos. Ella y su marido trabajan de tiempo completo. Cuando llega exhausta a su hogar los quehaceres la esperan. Aunque ella contribuye a partes iguales, no se siente confortable de cuestionar a su marido cuando el llega y prende la TV, e ignora cualquier quehacer. Tal vez se pueda dar un tiempo libre, pero se siente culpable.

Hablemos ahora de Jorge, el esposo de Marcela. Desde la niñez él fue educado a ser el proveedor y el protector de su familia. El también aprendió a ser un hombre honorable, a tener palabra, y a ser valiente. Él fue acostumbrado a ser servido pero no a cocinar o a cooperar con los trabajos del hogar, mucho menos a compartir sus sentimientos. Compartir sus sentimientos, en su opinión, era solo para mujeres.

Personalmente, yo vengo de esta cultura y me cuesta trabajo encontrar significado a estos arquetipos. Mi intención al escribir sobre esto es abrir un dialogo científico en la comunidad Americana y al mismo tiempo aprender. En mi experiencia profesional como terapeuta y educadora de padres, una vez que hombres y mujeres cuestionan sus creencias acerca de los roles de género pueden encontrar nuevas formas de ser. También he encontrado que algunos hombres machistas tienden a aprender mas rápido y empiezan cambiar viejos patrones. Por el contrario, he encontrado que a algunas mujeres se les complican mas hacer cambios. Tal vez se deba al complejo de culpa que cargamos de generación en generación.

Algunas consideraciones para el terapeuta Americano que trabaja con clientes Latinos son:

  • Examina tus propios puntos de vista acerca de roles de género. Revisa tu contra transferencia con colegas y supervisores si encuentras que esto te impide en tu habilidad para ofrecer un servicio libre de juicios.
  • Pregunta todo lo necesario al cliente para entender su perspectiva.
  • Considera la posibilidad de que algunos clientes opten por seguir con sus patrones de machismo/marianismo mientras que otros no.
  • Sé consciente de las diferencias culturales, particularmente cuando consideres un reporte CPS.
  • Consulta con colegas que tienen experiencia en el trabajo con la cultura Latina.
  • Diviértete como terapeuta y permite una actitud jugetona a tus clientes.

Preguntas o comentarios? Escribe a counselingmexicans@yahoo.com o comenta en este entrada. Si lo disfrutaste, no olvides darle un “me gusta” o compartir este artículo!

References

Santiago-Rivera, A. L., Arredondo, P., & Gallardo-Cooper, M. (2002) Counseling Latinos and la familia: A practical guide. Thousand Oaks, CA: Sage.

Gil R.M., & Vazquez C.I. (1997). The Maria Paradox. New York, NY: Random House.

Rodriguez, Roberto and Gonzales, Patrisia (1997). Deconstructing Machismo. Retrieved 23 June 2012 from Latino Spectrum: http://www.mexica.net/literat/macho.php